lunes, 15 de marzo de 2010

Noche: luz y destellos
en la mirada
Hileras de telarañas
a través de la autopista
Noche. Tus latidos son el tic-tac de un reloj
Al despuntar el alba, noche,
tu corazón dormirá
a la espera de nuevos destellos.

viernes, 26 de febrero de 2010

A mi lado duerme él

A mi lado duerme un ángel silencioso sin sus alas.
A mi lado duerme un rey destronado.
Su reino consumido por el fuego.
A mi lado duerme un pintor sin su musa.
Su lienzo rasgado, desdibujado por las lágrimas que un día cayeron.
A mi lado duerme un hombre castigado.
Un viejo amante anhelante
un luchador sin sus guantes
que un día lo tuvo todo y sueña con recuperarlo.
A mi lado duerme la mirada de un pirata
de un pícaro desvergonzado
pero sobre todo la mirada de un niño.
A mi lado duerme la furia del océano
el cólera de una tormenta
la serenidad de un marinero.
A mi lado duerme Zeus sin su rayo,
Vulcano sin su fuego.
A mi lado duerme un vagabundo, un trotamundo
que lo ha visto todo
y no le es suficiente
A mi lado es lluvia que golpea los cristales y resbala
es ceniza, es polvo, es ave que vuelve a volar

martes, 9 de febrero de 2010

“Nuestra época, sin duda alguna, prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser...Para ella, lo único sagrado es la ilusión, mientras que lo profano es la verdad”

Feuerbach

domingo, 17 de enero de 2010

"Todo se aplaza indefinidamente para dentro de poco y siempre creemos que sigue habiendo un mañana en el que será posible detener lo que hoy y ayer pasa y transcurre y fluye"

Con estas palabras terminaba Javier Marías uno de sus cuentos.

¿Cuántas habrán sido las veces en las que, tumbados en la cama, hemos repasado uno a uno todas las ocasiones en los que decidimos esperar "un momento mejor", un momento más favorable a nuestras espectativas?

Deberíamos guiarnos alguna que otra vez por el impulso, la corazonada y momentáneamente aparcar a un lado, que no para siempre, el miedo al rechazo, el miedo a la decepción y al posterior dolor.

¿Cuánto nos habremos perdido por dejarlo pasar, por esperar demasiado?

Una palabra, un gesto a su debido tiempo, podrían haber cambiado el curso de todo y, sin embargo, jamás llegaremos a saberlo. Pobres humanos. Pobres desdichados que continuamos la falsa de nuestra propia longevidad.

Cómo me habría gustado poder explicar todo lo que quise explicarte. Contarte todas aquellas ideas que corrían veloces por mi desordenado cerebro.

Ahora es tarde. De nada sirve ya retroceder, no tiene sentido. No sería justo para tí y a veces pienso que tampoco lo sería para mí.

Qué estúpidos fuimos, somos y seremos, nos viene de serie incorporado.