Voy conduciendo por una carretera. Larga, muy larga, que serpentea. Me gusta ir en zip zag a veces por la vida.
Voy conduciendo por una carretera, en soledad. Está bien si vas en zip zag, para qué marear a los demás.
Veo el atardecer al fondo desde mi retrovisor. Se aleja rápidamente. Pronto vendrá la noche pero seguiré conduciendo.
La radio puesta, una emisora de rock. Los 70, 80 y 90 aguantarán al menos hasta que finalice mi viaje.
Una mano sobre el volante, la otra sujetando un cigarrillo y apoyada en la ventana.
Cuarenta grados fuera.
Conduzco sobre agua.
No hay árboles. Es un terreno desértico.
Cierro los ojos un segundo y me imagino sentada frente al portátil, escribiendo. Rock sureño de fondo. Cenicero repleto de colillas a la izquierda y café a la derecha.
El sol reflejado en la ventana entreabierta de enfrente.
Una pequeña brisa mueve las cortinas y los papeles apilados en el escritorio.
Abro los ojos.
Estoy conduciendo por una carretera.
lunes, 15 de marzo de 2010
viernes, 26 de febrero de 2010
A mi lado duerme él
A mi lado duerme un ángel silencioso sin sus alas.
A mi lado duerme un rey destronado.
Su reino consumido por el fuego.
A mi lado duerme un pintor sin su musa.
Su lienzo rasgado, desdibujado por las lágrimas que un día cayeron.
A mi lado duerme un hombre castigado.
Un viejo amante anhelante
un luchador sin sus guantes
que un día lo tuvo todo y sueña con recuperarlo.
A mi lado duerme la mirada de un pirata
de un pícaro desvergonzado
pero sobre todo la mirada de un niño.
A mi lado duerme la furia del océano
el cólera de una tormenta
la serenidad de un marinero.
A mi lado duerme Zeus sin su rayo,
Vulcano sin su fuego.
A mi lado duerme un vagabundo, un trotamundo
que lo ha visto todo
y no le es suficiente
A mi lado es lluvia que golpea los cristales y resbala
es ceniza, es polvo, es ave que vuelve a volar
A mi lado duerme un rey destronado.
Su reino consumido por el fuego.
A mi lado duerme un pintor sin su musa.
Su lienzo rasgado, desdibujado por las lágrimas que un día cayeron.
A mi lado duerme un hombre castigado.
Un viejo amante anhelante
un luchador sin sus guantes
que un día lo tuvo todo y sueña con recuperarlo.
A mi lado duerme la mirada de un pirata
de un pícaro desvergonzado
pero sobre todo la mirada de un niño.
A mi lado duerme la furia del océano
el cólera de una tormenta
la serenidad de un marinero.
A mi lado duerme Zeus sin su rayo,
Vulcano sin su fuego.
A mi lado duerme un vagabundo, un trotamundo
que lo ha visto todo
y no le es suficiente
A mi lado es lluvia que golpea los cristales y resbala
es ceniza, es polvo, es ave que vuelve a volar
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