viernes, 21 de mayo de 2010

Ruido.
Muchedumbre sobre agua.
Muchedumbre sobre agua y después suelo.
Entráis y salís sin dejar constancia,
sin empaparos de lo que significa estar vivo.
Camináis sin descubrir vuestros propios recursos,
sin aprovechar las oportunidades.
"Estáis muertos en vida" os dijeron y
os reísteis como sólo vosotros sabéis hacerlo.
Gaznidos.
Miráis sin atender, sois mirones desinteresados
cuya máxima aspiración estriba en no hacer nada.
No escucháis ni comprendéis.
Sois muertos en vida dentro de un gallinero.
Esperáis un empujón que nunca llegará si no es con esfuerzo:
sangre, sudor y lágrimas.
Enhorabuena a todos. A todos aquellos que vivís alegremente
con el sudor de otros y os jactáis de vuestro ausentismo.
Enhorabuena. Cada mañana os sonríe el sol.
Seguid gaznando, alimentaros de la ignorancia
y llevad siempre de la mano la indiferencia.
Caminad con la venda un día más y seguiros mutuamente.
Sé que una mañana el sol ya no estará ahí.

jueves, 6 de mayo de 2010

Un supositorio
Un supositorio dentro de una vagina
Fermentando larvas
Gusanos putrefactos devorando su propia carne
Un cajón con las ropas del ayer
Carcomidas
Una noche de linternas en el cielo
Garabatos

martes, 23 de marzo de 2010

"Adiós es una palabra triste, mejor decir hasta siempre"
Hasta siempre rey destronado. Por fin empiezas a levantar tu reino ladrillo a ladrillo, pero asegúrate de echar cemento esta vez.
Asegúrate, pintor, de cubrir tu obra para que ninguna lágrima pueda estropearla nunca más.
Asegúrate viejo luchador de no perder tus guantes en tu próxima batalla.
Asegúrate y cuida todo lo que vuelvas a levantar, que ningún huracán pueda llevárselo de nuevo. Elévalo, llévalo bien alto ahora que has recuperado tus alas y no olvides decir nunca las palabras que la última vez, por no ser pronunciadas, te lo arrebataron.
Estaré aquí siempre que cierres los ojos y tengas una pesadilla.
Tenderé mi mano siempre que la necesites. Siempre que tus fuerzas desfallezcan habrá alguien que te sujete.
Estaré aquí, a tres pasos de distancia,
NO LO OLVIDES.

lunes, 15 de marzo de 2010

Voy conduciendo por una carretera. Larga, muy larga, que serpentea. Me gusta ir en zip zag a veces por la vida.
Voy conduciendo por una carretera, en soledad. Está bien si vas en zip zag, para qué marear a los demás.
Veo el atardecer al fondo desde mi retrovisor. Se aleja rápidamente. Pronto vendrá la noche pero seguiré conduciendo.
La radio puesta, una emisora de rock. Los 70, 80 y 90 aguantarán al menos hasta que finalice mi viaje.
Una mano sobre el volante, la otra sujetando un cigarrillo y apoyada en la ventana.
Cuarenta grados fuera.
Conduzco sobre agua.
No hay árboles. Es un terreno desértico.
Cierro los ojos un segundo y me imagino sentada frente al portátil, escribiendo. Rock sureño de fondo. Cenicero repleto de colillas a la izquierda y café a la derecha.
El sol reflejado en la ventana entreabierta de enfrente.
Una pequeña brisa mueve las cortinas y los papeles apilados en el escritorio.
Abro los ojos.
Estoy conduciendo por una carretera.